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HABLANDO DE DINERO

A través del artículo de esta semana, se pretende aunar dos temas intrínsecamente enlazados como lo son las dificultades actuales laborales y la relación con el dinero.

Empecemos exponiendo una verdad innegable y es que la forma clásica y vigente hasta no hace mucho de estudiar o formarse en una profesión, era el primer paso para posteriormente conseguir un trabajo bastante cercano a lo ideal del imaginario común, que proveía una estabilidad económica a los sujetos, o por lo menos a unos cuantos. Sin embargo, el adelanto de la tecnología de los últimos 20 años, sumado a la crisis mundial actual (más allá de que dicha crisis no es casual ni muchísimo menos), ponen en jaque no sólo el bolsillo de muchos, sino a continuación sus emociones, pensamientos y relación consigo mismo y con quienes le rodean.

Estamos en medio de un momento en la historia de la humanidad, ante un cambio hasta ahora inevitable y el cual parece irrevocable donde toca “reciclarse”, pero no sólo en la forma de crear dinero sino en la relación subjetiva que se tiene con él. Digamos que para algunos este cambio será una fuente de inspiración que producirá nuevas personas enriquecidas y otras muchas en grave riesgo de exclusión.

Pero más allá del capitalismo, en ocasiones salvaje que impera en el mundo occidental, es importante poder ver un poco más adentro, por la mirilla, cada situación, a cada quién.

La arquitectura, la medicina, la ingeniería, el cultivo y tantas otras profesiones, han cambiado radicalmente en su forma, requieren de continuas actualizaciones, un informático graduado hace 15 años estará obsoleto en la actualidad, pero como dice Emilio Duró, todas las carreras al cabo de “x” tiempo ameritan revisiones, cambios, adaptaciones, quedan obsoletas y todo esto nos invita a que hay que mantenerse en el proceso de “saber”. Sin embargo, en medio de la inmediatez que impera, el saber  si no es breve y conciso interesa poco, y además se tiende a obviar que hay que saber más de finanzas, de la profesión “x” que cada uno haya elegido, pero también y sobre todo, saber más sobre uno mismo.

La generalización del trabajo precario facilita agruparse en el espacio de los que no pueden o no consiguen mejorar, y hay una realidad tangible ineludible, pero, también hay quiénes consiguen salirse de ese espacio, ¿qué pasa con ellos?

Y es aquí, donde entra la subjetividad implícita que tiene cada quién con el dinero. El dinero es algo que “circula”, lo cual hace que vaya más lejos de que se “tenga” o no se “tenga”. Dictados religiosos que aunque algunos han pasado de moda, muchos sujetos en edad de producir en la actualidad han sido amamantados con el lema de que el dinero es pecaminoso, malo, si se tiene mucho habrá qué cuestionar con lupa cómo se obtuvo, si se tiene poco o muy poco, se entra en un círculo de “pobres pero buenas personas”. Salir de ambos bandos es toda una encrucijada para el sujeto, significa una pérdida, significa salir del núcleo familiar (que va más lejos que la familia en sí, me refiero a lo “familiar”) para producir una identidad propia que implica cuestionamientos propios y acerca del entorno que pueden poder en entredicho lo oído y asimilado hasta el momento como verdad. Una verdad casi siempre sentida como única, sin más opciones, el resto sería blasfemia.

Lo humano, no sólo se dirige a su bienestar como nos recuerda Freud en “Más allá del principio del placer”. El dinero puede ganarse para generar, para mejorar, o también para destruir o destruir-se.

Lo que está ocurriendo en la actualidad invita una y otra vez a reciclarse, y volverse a reciclar, a emprender algo diferente. Mantenerse en sujetos del derecho y no también del deber, iba a decir de la obligación, pero no está bien visto por el cántico contemporáneo hablar de obligaciones o culpas, sin embargo ¿cómo se siente alguien cuando no es responsable? Mantenerse en sujetos del derecho, y sobre todo sólo del derecho, les exonera de oportunidad, al contrario de lo que parece.

No hay receta común para salir del entuerto económico generalizado en muchos países del mundo, sin duda, los que se encuentran en la función de mando y dirección de las riendas de un país deberán pensar opciones de cómo regenerar la economía, dícese así: “economía”. Pero en cuanto a lo subjetivo, no hay economía posible, todo lo contrario, un pago, el pago que implica querer saber, cuestionarse, exponerse, replantearse, un pago que aunque apee de espacios comunes con los que se habita cómodamente, a nivel de crítica o ambos inclusive, propiciará un espacio particular que permita una nueva relación con el dinero, con el entorno y ojalá, más rentable…

Elizabeth Cantero

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DICESE DEL TALENTO RELACIONAL

Seguimos hablando del talento, pero en esta ocasión, de uno aún más complejo, el llamado talento relacional”. La primera vez que escuché esta expresión me quedé un tanto atónita, mi interlocutor, un ejecutivo audaz, escritor y de reconocido prestigio en Madrid me explicó lo que él entendía por esta terminología.
Va más lejos de las cualidades esperables en cualquier “Líder”, o de las tácticas útiles en las “negociaciones”, se trata de la cualidad de relacionarse como llaman “positivamente”, lograr enlaces y alianzas fructíferas y lo menos desgastantes posibles. El talento de relacionarse con el entorno la forma más adecuada para lo que se espera.
Es indiscutible que en una mesa de negociaciones, un ejecutivo que no tenga cierta facilidad del uso del lenguaje, perspicacia, que sea capaz de empatizar y no olvidar su objetivo, deberá acompañarle un cierto talento relacional.
Lo que particularmente me asustó un poco de la terminología, es la homogeneidad de lo que se espera y la facilidad que un discurso así, sin ser ampliado un poco, tantos desagregados más puede generar.
Ciertamente existen cantidad de cursos, consultorías y demás formaciones para aprender y mejorar las formas de relacionarse, sobre todo en el ámbito de las negociaciones. Yo misma he trabajado y trabajo como consultor de formación. Sin embargo, la clínica me evidencia, que este talento que esperablemente todos deberíamos poseer, hace obviar un rasgo único presente en cada sujeto, que le hace diferente a los demás, y el asunto es que todo sujeto posee un rasgo así, que le hace parecerse a…, pero también le concierne solo a él .
En ocasiones, no es que no se tenga talento relacional, sino que no ha podido permitirse cierta persona, una interacción más fluida y amable con los otros porque hay circunstancias inconscientes que le inhiben, y ya podrá hacer todas las formaciones que quiera que no va a poder, si su “condición de sujeto” no se pone en juego.
Las personas pasan por épocas y situaciones que influyen en que a veces sea mejor o peor la forma en que se relacionan. Todos escuchamos incesantemente cuando se pasa una época difícil o dolorosa casi la solicitud exclamada del entorno que ruega y al poco exige que hay que estar bien, reponerse, levantarse y andar. Y sin duda, la apuesta es por la vida, pero a veces hace falta atravesar ciertas perturbaciones, dolores, casi siempre pérdidas que elaborar que permitan seguir en la rueda de la vida lo más erguido posible. Pero el positivismo incesante, las técnicas de negociación que terminan siendo invasivas y agresivas, disfrazada de sociopatía,  sólo produce más desagregados, más gente entristecida, enrabiada y capaces de destruir sus relaciones en vez de relanzarlas y recrearlas según los cambios suscitados.
El talento relacional tiene que ver con la capacidad de “querer saber”, para poder emprender nuevas formas y posibilidades de relacionarse. Y ese saber le incumbe, no se trata sólo de algo técnico o ajeno, sino de un proceso interno. Todos hemos conocidos profesionales que saben su trabajo, lo exponen bien, pero no alega nada de ellos, “falta algo, diríamos”, a diferencia de los profesionales que se notan “atravesados” por aquello que enuncian.
Cuando las cosas invitan al cuestionamiento y a replantearse situaciones, usualmente generan rechazo. Los cambios trastornan, cansan, producen angustia, sin embargo, también pueden aperturar nuevas posibilidades.
El talento también tiene que ver a veces en ir en contra de la masa. Recuerdo un programa que ví en un documental en la 2 que trataba de un experimento donde una persona tenía que ir haciéndole una serie de preguntas a su interlocutor, que estaba escondido en una supuesta habitación, cada respuesta positiva le generaba puntos, cada respuesta negativa le permitía al interrogador hacerle una pequeña descarga eléctrica a su interlocutor en castigo a no responder correctamente, y el voltaje iba subiendo a medida que se sumaban preguntas incorrectas. Nadie le veía, pero todos le oían quejarse del dolor. El presentador del falso programa alentaba al interrogador a no parar, el público estaba entregado al espectáculo “imaginario” pero auditivo. Finalmente sólo unos pocos decidieron desobedecer al disgustado y amenazante presentador, enfrentarse a un público sorprendido y no seguir realizando descargar eléctricas al interrogado, el cual por cierto, nunca había recibido ninguna, pues todo era un montaje para medir las respuestas humanas ante el auge del público, la autoridad y la respuesta subjetiva ante una situación así.
Y diréis qué tiene que ver esto con el talento relacional? pues que a veces, exponer de forma genérica como “talento” algo que produzca placer, sin medir lo que ese proceso conlleva, puede generar tremendos caos económicos, políticos y sociales.
El talento relacional incluye ética, y cuando un sujeto está abrazado a un proceso propio que le incumbe, que le ha ameritado y le amerita cierto esfuerzo, su respuesta ante lo diferente, entiéndase no los posicionamientos perversos, sino las diferencias humanas que le son inherentes a cada quién, le permitirá relaciones y acuerdos más amables y exitosos.
Si el talento relacional incluye una negociación lo más amable y exitosa para ambos, debe tener en cuenta aquello que en formación llamamos “la cultura”, es decir, a uno y al otro, que busca uno y que espera el otro. En conclusión, es un trabajo de pensar en sí mismo pero incluyendo al otro, con sus rasgos diferenciados, con sus expectativas distantes. Incluye apearse del narcisismo inicial para pode entablar y darle lugar nada más y nada menos “que al otro”. Otro, siempre otro con el cual tener que lidiar y procurar acordar.

Elizabeth Cantero

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EL PLACER DEL TALENTO

Hablar del “Talento” está muy de moda últimamente. En los rubros empresariales es una de las enunciaciones cotidianas y eso lo ha transportado a través del discurso contemporáneo al espacio común. Hay que desarrollar el talento, hay que tener talento, hay que saber hacer con ese talento, que ya casi se entiende como algo no particular, sino masificado. Un talento de todos y para todos.
Sin embargo, hablar del talento es hablar de lo subjetivo, de lo particular, más allá de sus posibilidades de alcances, pero de eso hablaremos un poco más adelante.
El talento en ocasiones es una cualidad innata se dice, la posee el sujeto sin mayor esfuerzo, el buen oído para la música, la capacidad de deslizar los dedos por el piano, la capacidad de aprender idiomas con facilidad, la capacidad de la costura, el arte…, la capacidad de algo “x” que es cualidad de alguien en especial. Sin embargo, esa capacidad o talento no es suficiente, no dice nada, quiero decir en cuanto a la promesa de conseguir algo específicamente a través de ella. Y ese algo siempre lo traducimos en éxito o fracaso.
El talento puede ser innato o puede construirse, y cuando puede construirse es porque viene abrazado a otro rasgo tan importante como el primero, que tiene que ver con el esfuerzo, la resiliencia, el deseo.
Se puede tener buen oído pero no hacer el esfuerzo por aprender música, o comprometerse a tantas horas de práctica y clases diaria de un instrumento, o a ir al conservatorio todos los años que implica convertirse en músico. O simplemente en no tener el empuje para esforzarse en cómo sacarle partido a dicho talento.
Estoy segura que todos vosotros que estáis leyendo este artículo, conoceréis a esa gente increíble que podríamos llamar “un diamante en bruto”, con un talento y cualidad para “x” cosa pero que inexplicablemente (desde el sentido que domina nuestro discurso) no le profesa ninguna satisfacción notoria.
Pero por otro lado está el sujeto que tiene una pasión, un deseo por el piano, el arte, la informática, la medicina, por nombrar alguna, la agricultura, todas las particularidades que conforman el mundo, pero que no tiene mayor talento en aquello que tanto le gusta, sin embargo, se esfuerza, busca, trata de aprender y consigue “algo” a través de eso.
Por supuesto no me refiero a alguien con voz barítono tratando de convertirse en un soprano, porque eso sería perseguir un imposible que le alejaría de toda obtención del placer, aunque hay voces muy flexibles y capaces, pero no me refiero ni a esas excepciones ni a esos imposibles.
Sino a alguien con la intención de mejorar y perseguir aquello que desea alcanzar. A eso el discurso actual también le llama talento, y en cierto sentido lo es, y vá más allá de la resiliencia, tiene más que ver con el querer saber, con la búsqueda del deseo, con el esfuerzo arduo que esta búsqueda implica.
En esta búsqueda de talentos y de creación de talentos, a veces se pierde de vista las particularidades de los sujetos que puede hacer que en ocasiones se tenga un talento que nunca llega a engendrar nada o los que sin tenerlo engendran posibilidades de momentos de felicidad y éxito.
Y es que hay algo más que devuelve la clínica y se obvia en los cursos de formación dirigido de todos para todos, prometiendo el éxito como resultado final donde ya no deviene nada más.
Presentar el éxito así, concentrado, cerrado, nos puede devolver un sujeto “enfermo”. Sí, enfermo. No porque el éxito sea malo, no, sino cuando se le enuncia como un fin único, alcanzable y cerrado.
Freud hablaba de “los que fracasan cuando triunfan”. Cuando se alcanza un algo, alguien  o situación que cierra casi el sentido de la vida y despliega entonces un abanico de neurosis. Pareciera que no podría suceder porque carece de sentido, sin embargo, sucede.
Recuerdo el caso de un paciente que no lograba sobrevivir sin la ayuda contínua de sus padres o sus parejas, quiénes a cambio del favor de ayudarle le intentaban manipular y “comprar” de distintos modos. Con el paso en terapia logró restablecerse, conseguir ingresos propios con los que sustentarse, alejarse de personas que no le querían bien y convivir con una nueva pareja en la que cada uno mantenía una cierta autonomía económica y emocional, cuando eso sucedió, empezó a enfermar casi cada semana y hasta había que ingresarle de ataques de pánico y angustia que no lograba explicarse. Había conseguido lo anhelado, el éxito estaba servido, pero no podía con las culpas inconscientes y los conflictos aún por resolver de su historia. Hizo falta un buen tiempo más en terapia, para poder convivir con dinero proveniente de su propio pecunio y alguien que le quisiera bien sin que le paralizaran sus fantasmas.
Las recetas no sirven para todos, hay que hacerlas a medida.
Es más rudo que hacer una receta común, pero en eso consiste el talento, en un saber hacer. Tener buen oído y no querer hacer el esfuerzo que conlleva mejorarlo, aprender de él, ver en qué puede serte útil, es como no tener talento alguno.
Con el talento, se nace en ocasiones pero se crea también, y cuando se juntan ambas ya es una conjunción que produce un espectáculo pirotécnico, con combustión, chispas y también humo, y es mejor no olvidarse de esto último también.
Elizabeth Cantero

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¿TRABAJAR SIN COBRAR EL 29 DE FEBRERO?

Un día único cada cuatro años, el 29 de Febrero, año bisiesto y en esta ocasión: lunes
De pronto suena el teléfono con una consulta de grupo de que si se cobraría más o menos por trabajar al ser un día atípico, agendado sólo cada 4 años.
Algunos decidieron trabajaron sin chistar, otros con la alegría de siempre y otros haciendo lo mínimo, total, nadie les iba a pagar “ese día” tan polémico.
Me llamó la atención la situación y me puse a buscar en internet y me encuentro con una duda generalizada tratada de ser contestada por los “expertos” en la materia, respondiendo que si el contrato era por días, por horas, de una forma o de otra, y me quedé pensando en el efecto y la relación de los sujetos con el dinero y con el trabajo.
La respuesta de los expertos era puramente práctica, no se cuestionaba la pregunta formulada, pero en una época de rapidez y simplicidad, pues ante pregunta escueta, respuesta aún más escueta, incapaz de responder a la verdad de la pregunta.
Desde la óptica de puestos empresariales de responsabilidad alta, la pregunta la consideraba fútil, pero sí se estaba haciendo, sin duda es porque hay algo que no está funcionando bien, pero como psicoanalista, ya la preguntaba me invitaba a pensar en mucho más.
El trabajo implica realizar un esfuerzo, que permita a los sujetos “hacerse” cargo de sí mismos y poder emanciparse en más sentidos que lo que pensamos, sin embargo, no siempre sucede así, y un posicionamiento inadecuado y no resuelto, en ocasiones inconsciente, puede llevar a realizar dicha labor con el mayor desagrado posible, pero incluso en casos más extremos, llevar a los sujetos a endeudarse de manera excesiva a través de los créditos que consiga a su disposición y que además el sistema le otorgará como si de premios se tratase, rozando con facilidad el abismo donde no se podrá hacer frente a la responsabilidad adquirida. El asunto es que muchos no realizan dicha gestión desde ese posicionamiento de responsabilidad, sino desde el capricho de un posicionamiento infantil, siempre carente de satisfacción más allá de un rato. Porque se puede ser irresponsable aunque se tenga un trabajo, se puede hacer la demanda indemandable de que se haga cargo “otro” de lo que a el sujeto no le interesa enfrentar y sostener y se van enlazando una serie de conflictos subjetivos y colectivos que pueden complicar las cosas más de lo sostenible.
En la actualidad se vive un momento de crisis profunda en muchos países de occidente, donde toca reinventarse, cada uno como puede para sostenerse ante una ola perversa y bien estructurada que por un lado y en forma de tsunami económico arrasó con muchos y por otro lado, de manera más sutil pretende hacer lo mismo: “Todos aquellos que no se encuentren en la cresta de la Ola podrán ser considerados no aptos, fracasados, o simplemente pertenecer al grupo de los segregados por no “parecer” más aptos a la demanda de éxito moderno.”

Ciertamente la precariedad laboral no facilita las cosas, pero la forma en que se responde a esta situación sí le pertenece a casa sujeto, cómo enfrentarlo, cómo realizar la labor obtenida de la mejor manera posible…
¿Qué pasa con el  deseo en la actualidad? ¿Con la castración de los sujetos contemporáneos? El deseo de saber, de mejorar, de crecer, pero no desde la dádiva sino desde el esfuerzo, que es como suelen conseguirse muchas veces las cosas. Un sujeto capaz de “pagar” a través de su jornada de trabajo por realizar lo que le gusta, difícilmente se preguntará qué pasará con el día 29 de Febrero.
Hablar del deseo es mucho más que hablar del deseo libidinal o sexual, se trata de la pasión, del entusiasmo, del anhelo de lograr, de alcanzar, de perseguir lo deseado, muy distinto al trabajar “de cualquier cosa”, no porque no se consiga otra cosa, sino cuando no interesa otra cosa. Es vivir la vida vivoteando, sin percibirla, siempre ajenos, donde Otro, se haga cargo de lo que el propio individuo no quiere responsabilizarse. Posicionarse como sujetos de derechos obviando sus obligaciones y sus deseos, sólo boicoteará su mundo de adultos, dejando al sujeto forcluído y alejado de sus potenciales y posibilidades.
Cuando el pago realizado mediante la jornada de trabajo se sostiene por la satisfacción que repercute estar en el camino del deseo, con resultados no siempre inmediatos ni mucho menos semejantes a los imaginados, pero que permiten una jornada satisfactoria, el 29 de Febrero sólo será un día más, una especie de póker en el juego de las cartas que permite un chance más, un poco más de tiempo, una regalía para acercarse un poco más al camino medianamente trazado.  Si la jornada de trabajo resulta agotadora, insoportable, en un entorno áspero o una gratificación económica insuficiente, habrá que ponerse manos a la obra, desde la búsqueda de derechos, sí, pero desde la implicación en ver cómo mejorar o qué hacer para encontrar algo más gratificante, también.
El lunes 29 de Febrero, un día de regalía del calendario para pensar cómo hacerlo mejor y donde hoy, también puede ser 29 de Febrero, metafóricamente hablando…
Elizabeth Cantero

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EL HUMOR O EL "JIJIJAJA"

El humor, lo cómico y el chiste han sido temas de estudios en todos los tiempos, incluso temas de interés para el psicoanálisis y al que Freud también dedicó estudio y posteriores escritos al respecto.
Hace un tiempo, estando en una entrevista donde conversábamos acerca de las dificultades que imperan en la actualidad y la mirada que se puede dar desde el psicoanálisis al respecto, me instigaban una y otra vez al humor y a chistes difíciles que hacían que lo conversado se volviera complicado e inentendible para el auditorio.

Aquello iba mucho más allá de la imagen que se suele tener de los psicoanalistas como neutros y sobrios, una cosa era sonreír y otra hacer parodia de lo difícil.


Insistían en que: “la gente lo que quiere es el jijijaja”. Fue una entrevista difícil pero a pesar de ello, salimos más o menos airosos de tan comprometidas y difíciles formas de comentar la actualidad, además intentando llevarlo a un terreno personal que en nada podrían arrojar veracidad o no al tema en cuestión.


Me quedé pensando varios días en ello y en aquella demanda como demanda contemporánea e insistente y un tanto macabra también.


El humor resulta como mecanismo inconsciente que permite una salida amable ante las dificultades entre el yo y el todo poderoso, figuras superyoicas, de autoridad, por mencionarlo de algún modo para que resulte entendible. En medio de una parodia se logra conquistar esa angustia y se ridiculiza, como una estrategia del lenguaje. Una herramienta de los efectos de la cultura en los sujetos que cuando sucede, resulta útil en la vida cotidiana y en especial en un proceso analítico, como también los lapsus y los fallidos.


El chiste sin embargo nos suele hacer reír por su relación con lo prohibido. Suelen ocultar algo de manera textual y funcionan más a nivel de metáfora. Cuando hay que explicar un chiste pierde todo su encanto, en el momento que hay que desvelar aquello oculto y sólo imaginado que hacía que tal comentario fuera jocoso.


Resulta también interesante como un medio a través del cual se dice aquello que no se atreve a decirse de otra manera.
Supongamos que se encuentran dos personas y una de ellas va totalmente vestida de negro y al saludarse con su conocido éste se le ocurre decirle en forma de chiste y con una sonrisa, que vaya color con el que se vistió hoy, que parece un “zamuro”, pero con la misma sonrisa continua su alegato para decir que el negro “también” es un color elegante.  Sin duda, encontró la forma de decirle “zamuro” y que no le gustaba nada como iba vestido, pero sin decirlo directamente. Si un tercero hubiera presenciado la escena quizás se hubiera sonreído y con suerte sus mismos protagonistas, también. Algún otro se hubiera irritado y no con falta de razón, a lo que seguro le hubieran alegado ¡falta de humor!


Lo cómico es diferente, tiene relación con la imagen, un ejemplo casi textual, la caída de alguien al andar suelen ocasionar risa, se le atribuye algo cómico, pero esa caída en realidad produce una angustia que se la ha compensado con la risa.
La risa es un rasgo humano, Nietzsche decía que “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”.La risa además suele ser contagiosa. Pero hay que separarla del sarcasmo y la ironía que hablan de algo diferente, más bien de una impostura.


Es cierto que utilizar el humor como medida de alivio ante el sin sentido de la vida, en ocasiones puede ser útil, pero utilizar el “jijijaja” como medida de evasión ante esa realidad que impera y resulta dolorosa, sólo es un modo de permanecer en esa situación, de sumergirse más ante esa dificultad y no permitirse un espacio de pensamiento y elaboración subjetiva que permita que la risa y el humor puedan ser protagonistas de nuevo, pero desde la seriedad que compone el humor y no desde su propia parodia.


Todos habremos conocido esas personas que ríen alto, que gritan mucho para llamar la atención y tratan de mostrarle al mundo lo muy felices que son, y después tienen esas caídas depresivas que muchos habremos podido constatar, incapaces de enfrentarse a sus propias pérdidas y angustias.


El recurso del humor nos lo devuelve la infancia en su mayor exposición, os recuerdo la película “La vida es Bella”, escrita, protagonizada y dirigida por Roberto Benigni. El humor fue sin duda un recurso útil, que le permitió a aquella familia sobrevivir anímicamente ante la inclemencia de la barbarie humana.


Pero el humor es cosa seria y para tomárselo en serio también.


El humor es bienvenido, su justa medida es difícil de encontrar, al igual que en la música, lo que a uno le calma a otro le angustia, sin embargo, el humor como herramienta es deseable, pero que se convierta en un “jijijaja” que nada ofrece y todo evade, sólo es pulsión de muerte disfrazada de alegría. Humor sí, “jijijaja” ya veremos…

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"OTRO" NUEVO AÑO

Y comienza “otro” nuevo año según marca el calendario y parecen confirmar los efectos de las fechas decembrinas. Una vez pasado la efervescencia y esfuerzos de las Navidades, toca toparse con el nuevo comienzo, sin embargo no deja de ser eso, “otro” año, ajeno y sin garantías. Otra cosa será qué se hace con él.


Es común escuchar y observar las esperanzas depositadas en cada nuevo año, como si éste fuera a “traer” “no sé qué” de lo esperado, pero aunque sea “que traiga algo”, dicen algunos,  y ahí es donde el nuevo año se convierte simplemente en uno más, alejado de la posibilidad de “conseguir” más que de esperar.


Este decir popular ante las personas que atraviesan adversidades, tales como “debes pasar página”, “olvida tal cosa”, “piensa en positivo y verás que lo consigues”, obvian la contingencia de lo humano, su complejidad y su inconsciente. No existe el fin y el comienzo sino un proceso de continuidad, con lo cual el nuevo año será una continuidad de lo que se venía forjando y lo que se es capaz de conquistar y lograr. Pero una vez más es un trabajo único, que amerita esfuerzo y no una dádiva de cada año que comienza.


Pensar en aquello que se quiere alcanzar y poder arrancar para ir a su encuentro resulta mucho más rentable, que realizar una pequeña apuesta a ver si toca la lotería del éxito, del logro, del encuentro, porque el “deseo” no funciona así.


A veces escucho comentarios metafóricos como “sé que no lo conseguiré, pero moriré con dignidad”, o “morir matando”, o “aunque muera en el intento me lanzo”, todas estas frases, por mencionar algunas, llevan implícito el fracaso y la pérdida, el sujeto “lo sabe” y es fácil dejarse llevar por este camino de goce. Dicho así, ese sería un camino sólo para eso, para no poder. Y aunque parezca un sin sentido, así funciona a veces el inconsciente. Hay que tener cuidado con este tipo de afirmaciones, pues el inconsciente definitivamente no tiene buen humor y si hay algo es consecuencia del discurso. Entonces no se trataría ni de lanzarse al vacío, ni de esperar que el cosmos a través de la mente positiva obsequie una vida mejor en aras del yo ideal.


Lacan decía: “Sólo se siente culpable quien cedió en su deseo”, no sentirse culpable o arrepentido por haberse despojado del camino del deseo, es lo mejor que se puede intentar, a pesar del esfuerzo, de lo poco gratuito que contiene, de lo fallido a su encuentro, que sólo resultará en el mejor de los casos en una lanzadera “ad infinitum”.


El nuevo año, como cada día, trae la opción como oportunidad de elaborar las complejidades de los recorridos para poder realizar de manera activa una siguiente apuesta,  con sus nuevas complejidades, en lo esperable, un tanto menos mortíferas y más ligadas al acotado placer.

¡Feliz Año Nuevo!

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COMPLICADO SI, DIFICIL NO

Hay personas que creen que las relaciones son complicadas en general, luego hay otro grupo que alega que no es tan complicado, que cuando las cosas funcionan los problemas se disipan.


Hay un dicho popular aún más complejo que dicta: “Hablando se entiende la gente”, y así muchos sujetos se quedan pensando qué les pasa a ellos que en ocasiones, por mucho que se converse sólo parecen enredarse más las cosas.


Las relaciones son complejas “siempre”, por el simple hecho de que aquello que nos diferencia del resto de los animales nos suprime esa simplicidad puramente animal, es esa benevolencia y dificultad a la vez la que se le otorga a “lalengua”. En psicoanálisis las palabras nunca pueden definirse de manera genérica y es por ello que muchas veces en sesión se le invita al analizante a que alegue un poco más sobre aquello que menciona, a fin de poder abrir el paso al discurso particular de lo que para él/ella significa tal y cual cosa. Tal dificultad nos lleva a un camino de vacío e imposibilidad en cuanto a lo pleno.


Las personas buscan continuamente situaciones deseadas con las cuales en ocasiones sólo se coquetea y en otras parece que se logra, pues el deseo se muestra siempre insatisfecho en cuanto a su alcance imaginario, lo que permite que el proceso se relance una y otra y otra vez.
Vivir es complicado, contiene frustraciones constantes, momentos repetidos de dudas, desánimos, enfermedades, cambios que no se pudieron divisar, fallecimientos. Eso es lo que supone estar subido a la vida, y en medio de todo eso complicado, existe la  contracara, y se oye una melodía de Mozart, o se lee una poesía que emociona, se disfruta una película, surgen las risas ante las ocurrencias de los niños, se disfruta el sonido del mar y el viento de la tarde. Ya Freud nos recordó que en el paciente hay que eliminar la frustración innecesaria, pues con algo de ella habrá que lidiar en el empuje de la pulsión de vida.


La película que suelo mencionar El secreto de sus ojos”, de Ricardo Darín, tiene un final magistral. Tras más de veinte años de imposibilidad para él de poder permitirse iniciar una relación con la protagonista de la película, ella pues se casó, tuvo hijos, aunque siempre permaneció cerca de él,  hasta que al final de la película, por circunstancia que acontecen y le hacen a él poder elaborar algo particular, acude a verla y al mirarse ella entiende lo que ya venía a decirle y se adelanta dicéndole: “será complicado”, a lo que él responde “no importa”, y ahí se cierra la puerta para un intenso y mágico final. Lo complicado permite, lo difícil suprime.


Lo difícil tiene que ver con las situaciones que se tornan inalcanzables, donde el esfuerzo nunca será suficiente. El asunto es cuando se insiste en poder entenderse, lograr, acercarse a alguien, relación o situación que se torna difícil, pues probablemente lo que empuja allí poco tiene que ver con el yo voluntarioso.


En la actualidad, las relaciones cada vez están más difíciles porque en su ímpetu de que no sean complicadas, se convierten en imposibles. Hay un cántico utópico y contemporáneo que dice que sólo se debe consumir alegría y bienestar y que cuando las cosas se tornan complicadas mejor dejarlo porque hay más lugares donde asistir.
Pero la felicidad tangible suele ser modesta y  la imaginaria suele ir ligada al debería de ser, que nada quiere saber en cuanto a lidiar con los agujeros de la imperfección.


Cuando la gente se relaciona sin más, ponerse difícil es un método común de desapego y esquivo ante las complicaciones inherentes a las relaciones. Pero en casos extremos, llega a convertirse en un modo errado de vínculo, y es cuando el amor y el drama se entrelazan en las relaciones de maltrato por ejemplo, como un modo de sostener lo que de otra forma se diluye.


Hay más formas donde las cosas se pueden poner difíciles y tienen que ver con el miedo y la angustia, tan diferentes entre sí, porque el primero protege y el otro sólo tiene la función de boicot al deseo, en medio de artificios imaginarios de: que pasaría sí…, cómo quedaría sí…, quitan el sueño y alejan a los sujetos del encuentro.


El miedo y la angustia son libres, conviven en casi todos y hacen sus vericuetos en todo tipo de relación, personales y profesionales, y puede que en el campo del trabajo cierto punto de temple puede profesar seriedad e inspirar respeto, pero cuando esa posición se mantiene en el plano personal, sólo rompe en medio de entramados discursos duros y espacios donde las posibilidades se quedarán destinadas a caer, sin mencionar las consecuencias de la cosificación del otro.


En la apuesta del vivir, lo complicado rondará antes o después, y no hay presagio suficientemente alto como para predestinar lo siempre sorpresivo del encuentro entre los sujetos. Pero cuando las cosas o personas se tornan difíciles, poco tratables o alcanzables, habrá que apearse a cuestionar-se para qué insistir y de ahí poder emprender nuevos andares.
Comparto una canción de Pasión Vega llamada María, que relata esa posibilidad donde María se apea de lo difícil para comenzar desde lo complicado que ya comprende un nuevo inicio de vida. Lo complicado apertura, lo difícil aborta.

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¿LIDERAZGO FEMENINO?

Hoy es 8 de Marzo y se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER o también llamado DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA.


Antes de escribir este artículo estuve investigando más detenidamente el por qué de este día, algo que me inspirara un poco más y me afianzara ante la duda de si escribir o no algo para este importante día o simplemente colgar una imagen que dijera FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, con alguna imagen simpática.


En esta época de globalización y donde pareciera que ya se han logrado bastantes avances en poco tiempo, comparado a los cientos de años donde la mujer ha estado anulada en cuanto a sus derechos se refiere, pareciera que un día como este ya debería ser eliminado, y como muchos hombres se quejan y muchas otras mujeres sostienen ¿por qué mantener el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, si no hay el DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE? Pues al parecer hay sobradas razones para seguir celebrando este día, sin que haya necesidad de un día homólogo que lo sostenga.


Un día como hoy es importante no olvidar la cantidad de años que han pasado en donde la voz femenina ha sido silenciada, apagada incluso de manera activa si era necesario por simple miedo e ignorancia. ¿A fin de cuentas, no es el miedo la raíz de la violencia?
¿Desde cuándo en países de occidente pueden las mujeres usar pantalones, salir a votar, decidir divorciarse, decidir tener hijos o no, entrar en un mundo laboral alejado de los fogones y las costuras?


Teniendo en cuenta los años que tienen el hombre y la mujer en el mundo, y los adelantos tecnológicos, entre otros, que han ido cambiando las cosas, pues la verdad, hace relativamente muy poco tiempo.


Más allá de la dificultad que lo femenino comprende incluso para la propia mujer y como dice el psicoanalista Jaques Lacan, sin un significante que la nombre, y donde dado el plus al que ella puede acceder y del que incluso poco puede enunciar al respecto, no resulta difícil que  lamujer (y no ha sido un error escribirla sin espacio) haya sido temida y silenciada hace tantos años y sea necesario celebrar un día al año como conmemoración al logro por conseguir un lugar no asignado por otro que se lo de, sino conseguido por ella misma, con el vértigo que eso mismo produjo y produce, sin que ello resuelva muchos intríngulis particulares de la feminidad, eso, es otra cosa.
Ahora estoy preparando unos proyectos a nivel corporativo y de puertas al público a través de asociaciones y ayuntamientos donde se trabajan temas con las palabras “de moda”, esas palabras enaltecidas ahora como urgentes y que nadie debería obviar, tales como emprendimiento, éxito, felicidad, liderazgo… y viendo ahora un documental muy interesante de grandes líderes a nivel económico y de comunicación,  sentía que faltaba algo allí que me rechinaba y no identificaba, hasta leer al final un comentario de otra lectora que escribió: ¿y las mujeres? Sólo había Líderes y motivadores “hombres”.


Me convenció esa mujer anónima de la importancia y la necesidad de que este día es importante seguirlo celebrando y sosteniendo “pero”, ya no sólo defendiendo los derechos que como todo sujeto merece, sea femenino o masculino, sino además, incluyendo a nuestros hombres.


Sin lugar a dudas, existen imposturas masculinas a interpelar. Por mencionar alguna,  la violencia de género, pero si vamos a usar la frase violencia de “género”, pues “géneros hay dos”.-  No me extraña el cambio que se le ha dado con la terminología “Violencia machista”.
Usualmente la violencia física está más de la mano varonil que de la femenina, por simple diferencia física entre ambos sexos, y porque además parece que el bofetón femenino es casi un acto elegante ante alguna impostura masculina y no un acto de violencia también, pero la violencia psicológica también existe y otra forma de celebrar este día, al que también se juntan muchos hombres que lo celebran, que apoyaron en su consecución y lo agradecen, es apoyándoles también y sin discriminación a poder defenderse de situaciones de violencia y abuso por parte del otro sexo.


De eso trataría el Liderazgo Femenino, de un espacio de inclusión, donde ya no sólo hay que defenderse de las imposturas cuando las haya, eso sin lugar a dudas, sino también de poder abrazar lo diferente.


La diferencia existe y sólo desde allí se hace posible la igualdad.


Hoy es un día importante para hombres y mujeres, para los que apoyaron, para las que fallecieron en el camino, para mujeres y hombres que siguen trabajando cada día en el intento de conseguir un espacio más equitativo: FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, y a las mujeres y hombres que han ayudado en este camino y consiguieron que yo hoy pueda escribir este artículo y lo lean ambos sexos: “Gracias”.

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